El mundo del Arte va mucho más allá de lo que se ve a simple vista, detrás de una manifestación artística hay todo un mundo de pensamientos, sensaciones, una cosmovisión distinta en cada cual que se expresa; una religiosidad, la Creación se manifiesta para comunicarse con todo lo creado que la quiera escuchar.

Al peristilo de la Villa de los Misterios de Pompeya daban por la zona noroeste dos habitaciones consecutivas que estaban en proceso de restauración en el año 79 d. C. Se supone que pudieron ser un pequeño santuario sin techo con una especie de ábside donde se daría culto a Livia, la esposa de Augusto, de la que se encontró una estatua en un rincón del peristilo como a la espera de ser colocada en su altar definitivo. Es la zona de los dioses lares y penates, culto al mundo de ultratumba en la filosofía romana.
Por la zona suroeste encontramos una puerta que da acceso a un pequeño atrio tetrástilo que se conecta con la cocina por un pasillo y donde encontramos unas pequeñas termas calentadas desde los hornos de la cocina.
A este atrio dan unos pequeños cubículos, uno de ellos decorado con pinturas del segundo estilo, con arquitecturas armoniosamente ilusionistas del segundo estilo.
El oecus de al lado también tiene pintura ilusionistas con una falsa puerta en la pared del fondo, que cubre de hecho una vieja puerta tapiada que daba al atrio principal. Otras habitaciones resultan más espectaculares con sus columnatas y arquerías proyectadas en falsas perspectivas. Los trampantojos son espectaculares por el realismo y la sensación de espacio que conseguían.